Piezas individuales
- Un denso crepúsculo sin tiempo nos convoca en la eterna arboleda. — No transcurren las horas en una eternidad sin tiempo. Un inmenso instante en un interminable suceder. Un Ahora absoluto que sujeta un detenido silencio. Todo momento en una nada en la que ocurre todo.
- La realidad se fusionó con su sombra. — Sueño sin causa, corazón herido, ensenada contingente forjada de posibles. Desde su oscuro envés, la realidad, hija del tiempo, surge sin palabras.
- Abriendo el mensaje de un lenguaje para nosotros desconocido. — Miro y quiero ver, pero debería ser otra la mirada. Lo real se oculta en la alta noche.
- La levedad de lo nunca existido. — El mundo rebosa de ausencias. En la plenitud silenciosa de lo no habido, el devenir se impone en el goteo sordo de la existencia.
- Desnuda el tiempo mis recuerdos. — No somos dueños de nuestros recuerdos, mientras las sombras nos señalan la nostalgia negra de lo sido en el alto verdeoro del ocaso.
- De puntillas cruzamos las oscuras arboledas. — Cuando creía tener todas las respuestas me cambiaron las preguntas. La oscuridad abre sus densas alas en una noche crestada de estrellas.
- Fue sólo un momento. — Nada resiste al ultraje de las horas. Sazón que llega y se va. Y sin embargo, será eterna su belleza.
- Un canto incierto nos prepara. — En una negrura de interminables dioses sueñan su sol los girasoles, mientras se escucha el balanceo de su tallo.
- Y el tiempo fue desnudando la inocencia antigua de los claveles. — Roba el tiempo la original pureza de las cosas sobre la tierra baldía de los sueños. Manda el sol en el raso mientras bosteza el horizonte indiferente.
- Procuro ser lo debido, como fulguran los rayos entre las sombras. — Se es lo que se puede y lo que uno sabe ser en el bullicio de lo sido, mientras el devenir va desvaneciendo la memoria.
- El infinito susurrando su silencio inmortal. — Nada es en el desolado infinito, dominio de los dioses en el que nada empieza ni acaba.
- Lo que nace llega señalado por el tiempo. — El tiempo y sus negros jardines. Ese amo sin rostro que conjura nuestro latido. Siento el susurro del instante ser mi dueño.
- El lirio no pudo resistir en el oscuro jardín del olvido. — Entre lirios de cristal y luz sin nombre, tejió el silencio su trama de olvido en las doradas colinas, ya sin memoria. La belleza no resiste la indiferencia.
- Nunca tuvimos oportunidad. — Prisionero del sol y el mar, soy invisible a lo eterno. Eres lo poco que te basta. Apenas propio.
- La luz velando almas sin dueño. — Encerrados fuera del mundo, evadidos en un silencio que nos ve sin mirarnos. Sola siempre la luna.